Florencia R. (CABA)
“Lo empecé una noche y al otro día ya noté un cambio: dejé de revisar y de imaginar cosas. Me gustó porque no te juzga, te guía. Las preguntas y ejercicios me ordenaron la cabeza. Hoy discuto menos y me siento más segura. Lo recomiendo si te cansaste de sufrir por celos.”
